Tomar la decisión de divorciarse nunca es fácil, especialmente cuando una de las partes todavía no acepta la ruptura. Una de las preguntas más frecuentes en los despachos especializados en derecho de familia es precisamente esta: ¿Qué pasa si mi pareja no quiere divorciarse?
La respuesta es clara: en España, una persona puede divorciarse aunque la otra no esté de acuerdo. En Gimeno Abogados, como especialistas en divorcios y derecho de familia, te explicamos cómo funciona este proceso y qué opciones existen cuando no hay acuerdo entre los cónyuges.
¿Es necesario que ambos estén de acuerdo para divorciarse?
No, desde hace años, la legislación española reconoce el divorcio como un derecho individual. Esto significa que no es necesario que ambos cónyuges quieran divorciarse ni que exista una causa concreta para poner fin al matrimonio.
El único requisito general es que hayan transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio. Incluso este plazo puede no exigirse en situaciones graves, como casos de violencia de género o riesgo para alguno de los miembros de la familia.
Por tanto, aunque tu pareja no quiera firmar el divorcio, el procedimiento puede iniciarse igualmente.
Nadie está obligado a estar con la otra persona a la fuerza.
Qué ocurre si una de las partes se niega a firmar el divorcio
Muchas personas creen erróneamente que negarse a firmar puede impedir el divorcio. Sin embargo, esto no es así. La falta de acuerdo no bloquea el procedimiento; simplemente hace que el divorcio pase a tramitarse por la vía contenciosa.
La LO 1/2025 establece que antes de presentar una demanda de divorcio contencioso es obligatorio acreditar un intento de MASC. La mediación familiar es la vía más habitual, pero puedes optar por otra (conciliación o negociación asistida).
El MASC se trata de una mediación familiar es un procedimiento voluntario, confidencial y neutral en el que un profesional independiente (mediador/a) ayuda a la pareja a dialogar y a alcanzar su propio acuerdo sobre custodia de hijos, pensiones, uso de vivienda y reparto de bienes antes de iniciar cualquier proceso judicial.
En el caso que esta mediación no fuera exitosa, uno de los cónyuges puede presentar una demanda de divorcio con abogado y procurador, solicitando medidas relacionadas con la custodia de los hijos, el uso de la vivienda familiar, las pensiones o el reparto de bienes.
La otra parte podrá responder y defender sus intereses, pero finalmente será el juez quien dicte sentencia y establezca las medidas correspondientes.
Cuando ambas partes están de acuerdo en divorciarse y consiguen pactar las condiciones, el procedimiento se tramita como divorcio de mutuo acuerdo. Esta opción suele ser más rápida, económica y menos traumática.
Sin embargo, cuando uno de los cónyuges no acepta la ruptura o no existe acuerdo sobre las medidas, el divorcio se convierte en contencioso.
En un divorcio contencioso no se debate si habrá divorcio o no, porque eso no puede impedirse. Lo que realmente se discute es cómo se organizará la vida familiar después de la separación: custodia, visitas, pensiones o vivienda.
¿Puede una persona retrasar el divorcio?
Sí, puede intentarlo. Cuando una de las partes no quiere divorciarse, es frecuente que presente recursos, objeciones o adopte una actitud poco colaboradora para alargar el procedimiento.Esto puede hacer que el proceso sea más largo y costoso, pero no evitará el divorcio. Tarde o temprano, el juez dictará sentencia poniendo fin al matrimonio.
Por eso, contar con un abogado especializado en divorcios como Gimeno Abogados resulta fundamental para evitar bloqueos innecesarios y proteger correctamente tus intereses.
Qué ocurre si hay hijos en común
Cuando existen hijos menores, el proceso suele ser más sensible. Sin embargo, el hecho de que uno de los padres no quiera divorciarse no influye directamente en las decisiones sobre custodia o visitas.
El criterio principal será siempre el interés superior del menor. El juez valorará cada situación concreta para establecer las medidas más adecuadas para los hijos.
Por lo que, si te preguntas qué pasa si mi pareja no quiere divorciarse, la realidad es que la oposición de uno de los cónyuges no impide la ruptura matrimonial. Lo que sí puede ocurrir es que el procedimiento se vuelva más largo y complejo si no existe acuerdo.
En Gimeno Abogados te acompañamos durante todo el proceso de divorcio, defendiendo tus intereses y ayudándote a afrontar esta situación con seguridad jurídica, cercanía y tranquilidad.
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